Imaginad un instrumento musical que se tocase con los ojos.
Si habéis podido imaginarlo, imaginad ahora otro que se tocase con Dios.... eso es la meditación. No se pide, no se desdeña, no se quiere cambiar nada...uno solo se deja tocar hasta escuchar la melodía nunca antes oída y de nadie aprendida. Angel Navío
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