Hay mucho estrés entre mis amistades y familiares, pero por regalo de Dios tengo algo de tranquilidad, y sé que día con día la tranquilidad aumentará. Qué bueno es saber que tengo un Padre y no un padre cualquiera, es el Señor del Universo, y no soy su hijastro o su etenado - soy su hijo, su hijo y eso me da tranquilidad y puedo vivir en paz con lo que me rodea.
Dios te bendiga, que el Señor esté contigo.
Como decía San Pablo: ´No digo que ya llegué, solo digo que olvido lo que qued atrás y me lanzo hacia adelante´.
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