04 marzo 2013

La Biblia y la Oración (Contemplativa) - Alfredo Neira



Apreciado amigo lector, la Cosmología o el estudio del Universo nos presenta a éste como un gran libro que podemos aprender a leer. Para abrir ese libro debemos ubicarnos en el universo y observar.

Somos como astronautas que vamos en el universo en un maravilloso viaje alrededor del sol cada año.  Nuestra nave espacial es este increíble planeta Tierra, que aún no conocemos muy bien.

Junto con los otros siete planetas y atraídos por la poderosa fuerza de la gravedad de nuestra estrella nos encontramos localizados en la galaxia Vía Láctea.  Y con 200 billones de estrellas y otros sistemas solares como el nuestro, somos remolcados por nuestra galaxia, en un viaje que dura aproximadamente 240 millones de años para completar una órbita.

En la obscuridad del universo compuesto por trillones de galaxias, nébulas y materia oscura, existe una Mente o Energía Infinita que guía la marcha del universo mediante leyes de armonía. Entre ellas se encuentra la ley de la evolución creadora, la ley del movimiento, la ley de gravitación interplanetaria e intergaláctica. Para el mundo de los seres humanos existe a ley del amor y del alineamiento con la Mente Infinita.

La Mente o Energía Infinita es un espíritu amoroso, omnipresente, inteligente e infinitamente abierto a la comunicación. Es  la Divina Sabiduría. Es muy importante entender que esta Mente Infinita no puede ser objeto directo de nuestros métodos de investigación científica que usamos hoy para ir de lo conocido a lo desconocido.  Nuestra inteligencia es incapaz de comprender a Dios.

La ciencia genuina debe estas abierta a la consideración de otras formas extrasensoriales de conocimiento que van más allá de nuestros rigurosos pero limitados métodos científicos. A la Mente Infinita no la podemos llevar a un laboratorio y someterla al análisis de  nuestros avanzados microscopios. Este hecho no da pie para negar científicamente la existencia de esa Energía Infinita. En el pasado se le manifestó a Abraham, Isaac, Jacob, José, Moisés y a las mujeres y hombres profetas de la Biblia  judía.

A los pueblos indígenas del continente americano y de otros continentes se les manifestó como el Gran Espíritu.

Finalmente se encarnó en la persona del hombre Jesús. Y le confió la misión de revelarnos y enseñarnos  quién es esa Mente Infinita, ese Santo Espíritu que habita en nosotros.

Numerosas veces cuando Jesús se refiere a la Mente Infinita se refiere a Ella como mi Padre o nuestro Padre. El Padre nos ama, es misericordioso y  nos perdona. Su amor es ilimitado para todos, buenos y malos. Su amor no es sólo para los judíos sino para todas las naciones y razas. Lo que más nos impacta de ese amor es que es para los pecadores y para todos aquellos que se consideraban malos por los contemporáneos de Jesús. No es  un Padre castigador sino amoroso y que nos sigue amando aún cuando nos separemos de él. Es un Padre que espera nuestro arrepentimiento y conversión. Lc. 15, 11-31.

Cuando Jesús comienza su ministerio público, que duró aproximadamente tres años, inicia su predicación con el gran anuncio: “Arrepiéntanse y cambien sus corazones porque el reino de los cielos se ha acercado”. Mt. 4: 17.

Al nivel de la concientización que Jesús tenía de la presencia de Dios en El, ese anuncio significaba que Dios Padre encarnado en El, obviamente estaba en medio de los que rodeaban a Jesús.  Y esa presencia se hizo patente durante los tres años de predicación con el  poder de sus obras milagrosas, incluyendo su resurrección.

Más tarde en uno de los encuentros con las multitudes que lo seguían para escuchar su mensaje, unos fariseos le interrogaron: “Cuándo va a venir el reino de Dios? Y el les respondió: La venida del reino de Dios no se puede observar, y nadie podrá anunciar, miren el reino de Dios está aquí o el reino de Dios está allí.  Porque he aquí que el Reino de Dios está dentro de vosotros.”Lc. 17:20-21. En la narración de este hecho Lucas usa la palabra griega, (entos) que significa, dentro de vosotros, en vuestros espíritus, en vuestras vidas.

Cuando Jesús hizo estas afirmaciones no se refería a algo que va a pasar después de la muerte sino a algo que ya está sucediendo ahora. El Reino de Dios está presente ahora, está dentro de cada persona en este momento. Tener el Reino de Dios es lo mismo que tener “la vida eterna” y para disipar malos entendidos como, por ejemplo, que la vida eterna es después de la muerte, Jesús afirmó categóricamente: “Pues ésta es la vida eterna: conocerte a ti, único Dios verdadero, y al que enviaste, Jesús, el Cristo.”  ( Jn. 17, 1-3). Obviamente este conocimiento de Dios y del Mesías debe llevarse a cabo en esta vida, ahora, como requisito para poderlo ver cara a cara después de la muerte.

Cuando Jesús afirma que el Reino de Dios está dentro de nosotros, no se refería a un grupo en particular o a una elite. Jesús quería decir dentro de todas las personas.  Cuando Jesús habla del amor a los enemigos está asumiendo que Dios también está dentro de los enemigos como en nosotros.

“Matar a un enemigo sería lo mismo que matar un aspecto de Dios en el enemigo y en nosotros.”

Jesús usa las parábolas como método de enseñanza

Jesús se tomó tres años en explicar la presencia del Reino de Dios en nosotros. Para El esto era tan importante que usó muchos ejemplos y parábolas para ayudarnos a entender qué  tan decisivo es para nosotros aceptar y tomar consciencia de la presencia de Dios en nuestras vidas.

Jesús estuvo hablando sobre el reino de Dios durante sus tres años de ministerio público, pero los evangelistas, por razones didácticas, presentan ciertas enseñanzas de Jesús sin tener en cuenta el aspecto cronológico. Mateo, por ejemplo, coloca ocho de las parábolas sobre el Reino de Dios en el capítulo 13 de su evangelio.

El reino de Dios es semejante a un sembrador que salió a su campo a sembrar.  Parte de la semilla cayó en el camino, otra parte cayó en terreno pedregoso, parte cayó entre espinos y malezas y fue sofocada, y finalmente alguna semilla cayó en terreno fértil y dio fruto, ciento por ciento, sesenta por ciento o treinta por ciento.  Jesús dedica una buena porción de tiempo en explicar a sus discípulos quién era el sembrador y qué era la semilla. Obviamente Jesús y sus seguidores son los sembradores y la semilla es el anuncio del Reino de Dios.

El Reino de Dios es semejante a un hombre que salió a sembrar buena semilla y su enemigo vino y sembró malezas en medio del trigo.

El Reino de Dios es como un grano de mostaza que una persona sembró en un campo. La plantita creció, muy pequeña primero, pero poco a poco fue creciendo y se hizo un arbusto grande… En esta parábola Jesús deja entrever las características de desarrollo dinámico de la presencia de Dios en una persona.

El Reino de Dios es semejante a la levadura que una mujer tomó y la mezcló en tres medidas de harina que fue fermentada.  Con este ejemplo Jesús deja entrever la importancia del contacto personal en la expansión del Reino de Dios entre los humanos. El crecimiento del Reino de Dios es dinámico. Primero crece en el individuo, por la fe, y después se comunica a otras personas.

Aquí el evangelista hace un paréntesis  para explicar porqué Jesús enseña en parábolas. Dos veces Mateo hace énfasis en que lo que Jesús está haciendo es en cumplimiento de las profecías hechas en la Biblia judía.

En los versículos 14 y 15 cita primero a Isaías y después el salmo 78. “Abriré mi boca en parábolas, y anunciaré lo que ha estado oculto desde el principio del mundo.”

El Reino de los cielos es semejante a un tesoro escondido en un campo que cuando una persona lo encuentra, lo esconde de nuevo y llena de gozo va y vende todo lo que tiene y compra el campo para poseer el tesoro.

El Reino de los cielos es semejante a un comerciante que busca perlas preciosas y cuando encuentra una perla de gran valor, va y vende todo lo que tiene y la compra.

El  Reino de los cielos es semejante a una red lanzada en el mar, que recoge toda clase de peces. Al sacarla los pescadores separan los que son buenos para comer de los que no lo son.

Ser conciente o experimentar la presencia de Dios en nuestro espíritu es la meta principal de un seguidor de Jesús. Esto presupone dar total credibilidad a las enseñanzas de Jesús.

Los que no creen se preocupan por lo que van a comer o con qué se vestirán.  Para un seguidor de Jesús lo más importante es: “Buscar primero del Reino de Dios y su justicia y todas las demás cosas se nos darán por añadidura”. Mt. 6: 33-34.

Horas antes de su crucifixión Jesús dedica un periodo de tiempo considerable para dar a sus apóstoles la información más valiosa sobre la presencia del Reino de Dios en nosotros.

En el evangelio de Juan, capítulos 14, 15 y 16  Jesús dice en términos muy precisos quién se va quedar con nosotros cuando El se vaya al Padre.  Yo rogaré al Padre y El les va a mandar  a otro abogado o intercesor que estará con ustedes siempre.”

“El Paráclito o Espíritu de verdad les enseñará todas las cosas y les recordará todo lo que yo les he dicho.”

“El los guiará a la verdad total.”

Después de la resurrección y pocos minutos antes de ser elevado al cielo algunos le preguntaron: “Señor es ahora cuado vas a restaurar el reinado a Israel?” Obviamente muchos de ellos no habían aún entendido que el Reino de Dios del que Jesús hablaba no era un reino de  poder militar, capaz de echar a los Romanos invasores de Palestina. Y Jesús haciendo caso omiso de su ignorancia les recalca su promesa del reinado de Dios en nuestros espíritus y les responde: “No se os ha sido dado conocer el tiempo ni la hora establecida por el Padre con su autoridad. Pero recibiréis la fuerza del Espíritu Santo que vendrá sobre vosotros y seréis mis testigos en Jerusalén…”

En el evangelio de Marcos toda la predicación de Jesús
se denomina como el secreto mesiánico.  El secreto de la presencia de Dios en los seres humanos pero nosotros no lo sabíamos y esa era la misión de Jesús, dárnosla a conocer.


Jesús se pone en contacto con el Padre por la oración

 ¿Cómo ponernos en contacto con la presencia de Dios en nosotros? Cómo hizo Jesús para ser conciente de la presencia del Padre en El?

Repetidas veces los evangelistas mencionan que Jesús se  retiró a orar a solas.  A continuación incluyo varias citas que corroboran cómo Jesús practicaba la oración, meditación o contemplación.

Mt. 14:13 “Jesús se fue a un lugar despoblado para estar solo. Para orar.

Mt. 14:23 “Subió solo a un cerro a orar. Al caer la noche estaba allí solo.”

Lc. 6:12 “Subió a un monte para orar”

Lc. 9:28 “Jesús subió con Pedro, Santiago y Juan  a un cerro a orar.”

Lc. 4. Jesús cuando fue al desierto por 40 días estaba orando y ayunando y fue tentado por el Diablo.

Lc. 4:42   Cuando amaneció, salió Jesús y se fue a un lugar solitario…”

Lc. 5:16 “Pero El buscaba siempre lugares tranquilos y allí se ponía a orar.

Lc. 6:12 “En aquellos días se fue a orar a un cerro y pasó toda la noche en oración con Dios.”

Lc. 9:18  Un día se había ido Jesús a un lugar solitario para orar y estaban sus discípulos con El.”

Lc. 9:28 “Jesús llevó consigo a Pedro, Santiago y Juan, y subió a un cerro a orar. Y mientras estaban orando, su cara cambió de aspecto y su ropa se puso blanca y fulgurante.”

Lucas en el capítulo 11 de su evangelio menciona que Jesús estaba orando en algún lugar y cuando regresó sus discípulos le dijeron, “Señor enséñanos a orar.”

Basado en su práctica de orar Jesús dio la guía sobre cómo orar. Mt. 6:5-8.

“Consigue un lugar apartado, tranquilo.”

“Cierra la puerta.”

“Y ora al  Padre en secreto” (krupto) que en griego quiere decir silencio.

“No digas muchas palabras como los no creyentes lo hacen.”

Para experimentar la presencia de Dios en nosotros Jesús requiere dos condiciones: 1. Ser como niños (Mt. 18, 2-5),
2. Tener fe, (Hebr. 11, 1, y Mc. 11, 22-24).

Existe una tradición cristiana de la oración contemplativa que nos viene desde Jesús


Por la información que existe en la historia de los monasterios de Egipto y del Medio Oriente de los primeros siglos de nuestra era, sabemos que los primitivos cristianos seguían este método de oración dejado por Jesús.  En las cartas de San Pablo existen numerosas referencias que sólo tienen sentido si las ubicamos en comunidades que trataban de practicar el método de oración enseñado por Jesús.

Existen dos tradiciones sobre esta forma de orar, la oriental llamada meditación y la occidental o judeo-cristiana llamada contemplación u oración contemplativa. En ambas tradiciones se hace igual énfasis en la importancia de aprender a guardar silencio para poder escuchar a Dios que habita en nuestro espíritu.

En la tradición judeo-cristiana de la oración contemplativa por medio del silencio y la fe, nos disponemos para abrirnos al Reino de Dios presente en  nuestro espíritu.

Se da por supuesto que la posibilidad de establecer contacto, por la fe, con la habitación de Dios en nosotros se inició por el bautismo y la confirmación.  Dando absoluta credibilidad (fe) a las palabras de Jesús de que el Reino de Dios está dentro de nosotros, en cierto momento de nuestra vida debemos iniciar un cambio radical y profundo de nuestro nivel de concientización sobre la presencia de Dios en nosotros. Cuando Nicodemo fue a encontrarse con Jesús, en su mente y en su corazón llevaba una certeza absoluta de que  Dios estaba en Jesús, de lo contrario Jesús no podría  realizar las obras que hacia, según Nicodemo.

Entonces Jesús le explicó la condición fundamental para poder entrar al reino de Dios, “Nadie puede ver el reino de Dios si no nace de nuevo, de arriba.  Tenemos que nacer del agua y del Espíritu para poder entrar al reino de Dios.” Jn. 3: 3-7. En otras palabras, para experimentar la presencia de Dios en nuestras vidas.

Este cambio profundo del que Jesús hablaba a Nicodemo, San Pablo se lo recuerda a los cristianos de Roma tres o cuatro décadas después: “más bien transfórmense por la renovación de su mente. Así sabrán ver cual es la voluntad de Dios, lo que es bueno, lo que le agrada, lo que es perfecto”, Rm. 12:2.  Y a los cristianos de Corinto, en una segunda carta, “…el que está en Cristo es una criatura nueva. Para él lo antiguo ha pasado; un mundo nuevo ha llegado.” 2Cor. 3:17.

Con este método de oración en silencio, sin imágenes, concentrando nuestra mente en la presencia de Dios en nuestro espíritu, que los cristianos de los primeros siglos practicaban, los seguidores de Jesús podemos hoy beneficiarnos de lo que Pablo recomienda a los cristianos de la ciudad de Efeso. Pablo les dice que a él se le ha encomendado “esclarecer  para todos en qué forma se va realizando el proyecto secreto escondido desde el principio en Dios, Creador de todas las cosas”.  El proyecto secreto que ha estado oculto desde el principio, es que Dios está presente en nuestros espíritus, en nuestras vidas, y que ahora se hace “Emmanuel,” Dios con nosotros y  nos ama.

Y una forma muy eficaz de ponernos en contacto con la presencia Dios en nosotros, es la oración silenciosa, sin palabras ni imágenes o meditación.  Y aprendiendo a guardar  silencio en nuestra imaginación, manteniendo a ésta en control de distracciones, permitimos que Dios presente, se manifieste y que “Podamos conocer más allá del conocimiento que es el amor de Cristo … y quedar colmados hasta recibir toda la plenitud de Dios”. Ef. 3:19

Con esto, Pablo está diciendo que con la meditación en silencio y sin imágenes ni palabras, nos ponemos en otro nivel de conocimiento que transciende, que va más allá de nuestros sentidos y nuestra inteligencia.  Porque “Dios demuestra su poder en nosotros y puede realizar mucho mas de lo que pedimos o imaginamos”. Ef. 3:20.


Juan Cassian y sus libros


Esta forma de oración o meditación, practicada  por los apóstoles y los cristianos de los primeros siglos se perdió paulatinamente para la mayoría de los creyentes cristianos.   Sin embargo, se mantuvo viva y se siguió practicando por hombres y mujeres en los monasterios del desierto del Medio Oriente, especialmente en Egipto.

El conocimiento sobre la práctica de la meditación o contemplación, tal como la practicaron los padres y madres  del desierto nos fue trasmitido al Occidente por Juan        Cassian, un joven cristiano nacido en Rumania, por el año 365 y murió aproximadamente en el 435. 

Juan Cassian hablaba griego y latín y en esta última lengua escribió las Instituciones y las Conferencias. En las Conferencias discute el ideal del monje y de la oración contemplativa o meditación. Como todo joven creyente de su generación, Cassian andaba en búsqueda de las respuestas a los serios interrogantes de su época. El Imperio Romano se encontraba al borde de su desintegración política, económica y social. Este desmoronamiento imperial afectaba obviamente a todos los  creyentes cristianos.

En su afán de encontrar a Dios se encaminó a Jerusalén junto con un amigo de nombre Germánico. Ambos ingresaron a un monasterio de esa ciudad pero después de varios meses se les aconsejó que viajaran al desierto de Egipto donde se encontraban monjes cristianos de renombrada sabiduría y santidad.  En el desierto los dos amigos experimentaron la vida monacal en varios conventos y aprendieron cómo los monjes practicaban la oración contemplativa. Cassian reportó sus experiencias y largas entrevistas con varios abades sobre la oración contemplativa.

En su libro “Las Conferencias” dedica especialmente las Conferencias 9 y 10  a explicar cómo los monjes podían concentrarse, en silencio, ante la presencia de Dios y controlar las distracciones en sus largas horas de meditación y trabajo. Cassian y su amigo Germánico le piden al abad Isaac que les dé una fórmula para poderse mantener sin distracciones ante la presencia de Dios. El abad les dice que “la fórmula que va a compartirles  la recibieron desde la antigüedad de otros monjes y ellos a su vez la pasan a los pocos que estén deseosos de aprenderla.” “Para mantener el pensamiento en la presencia de Dios,” dice el monje Isaac, “deben aferrarse siempre a esta formula piadosa, “Ven en mi ayuda, oh, Dios; Señor apresúrate a rescatarme.” Sal. 69, 2.  Esta fórmula  debe repetirse mentalmente durante todo el tiempo de la oración contemplativa. John Cassian, The Conferences, p. 132.

Cassian tuvo mucha influencia en la fundación de monasterios, especialmente en San Benito quien usó el libro de Cassian  “Las Instituciones” para escribir las reglas de los monjes  Benedictinos.

En nuestra época (vivió) un monje benedictino, John Main, quien nació en 1926 y murió en 1982. Era irlandés, pero pasó la mayor parte de su vida en Inglaterra. Al descubrir en la biblioteca de su convento el libro de Cassian, Las Conferencias, tomó la decisión de compartir con los cristianos de hoy el gran regalo de vivir en la presencia de Dios. Fundó en Londres La Comunidad Mundial para la Meditación Cristiana (The World Community for Christian Meditation).  John Main y sus colaboradores continuaron la obra de la Comunidad Mundial para la Meditación en Montreal, (The World Community for Christian Meditation) en Canada.

El propósito de esta organización es ayudar a cualquier mujer, hombre o niño a aprender a experimentar la presencia de Dios en sus vidas.  La meditación no es un proceso para pensar sobre Dios. La meditación  es un proceso para aprender a experimentar, por la fe, a Dios presente en  nuestro espíritu.

John Main decía: “Para orar no tenemos que elaborar algún tipo de oración por nuestra cuenta.  Nuestra oración consiste en llegar a la presencia de Dios por medio del silencio y, por medio de la fe unirnos a la oración de Cristo  que surge del centro de nuestro corazón (espíritu) al Padre”




La meditación u oración contemplativa en las comunidades cristianas primitivas

Tenemos amplia información sobre la práctica de la oración contemplativa en las comunidades cristianas de fines del primer siglo de nuestra era.  Esto se ve muy claro en libro de Los Hechos de los Apóstoles, en varias de las cartas de San Pablo, San Juan, San Pedro y San Judas Tadeo.

Se puede afirmar que el libro de Los Hechos de los Apóstoles es una crónica sobre la acción del Espíritu Santo escrita por Lucas, autor del tercer evangelio. Esa poderosa acción de Espíritu Santo va desde Jerusalén, Asia Menor, Grecia hasta llegar a Roma.  Es el Espíritu Santo actuando con la libre y voluntaria cooperación de los Apóstoles y demás seguidores de Jesús. Los Apóstoles y algunas mujeres se reunieron después de la Ascensión de Jesús y “perseveraban juntos en la oración en compañía de algunas mujeres, de María, la madre de Jesús, y de sus hermanos.” Hechos 1, 14.  Esta oración consistía fundamentalmente en contemplar en silencio la presencia de Jesús resucitado en sus vidas. Ya no era el Jesús a quien ellos podían ver y tocar como sucedió durante los cuarenta días antes de la ascensión. Era una contemplación hecha con los ojos de la fe.

Un evento poderoso, que desde la ascensión, ayudaba a esos primitivos cristianos a experimentar la presencia de Jesús en sus vidas individualmente y en comunidad era la “fracción del pan,”partían el pan en sus casas y compartían la comida con alegría y con gran sencillez de corazón.” Era la celebración de la Eucaristía. He. 2, 42 y 46.

En la carta a los Hebreos, destinada a cristianos de origen Judío, que tiene enseñanzas muy valiosas para los cristianos de todos los tiempos, el autor hace la distinción entre cristianos “que se ha vuelto lentos para comprender. Ustedes deberían ser maestros después de tanto tiempo, y, en cambio, necesitan que se les vuelva a enseñar los primeros pasos de las enseñanzas de Dios. Necesitan leche y no  alimento sólido. El que se queda con la leche no entiende todavía el lenguaje de la vida en santidad, no es más que un niño pequeño.”  Hbr. 5, 11-13. 
        A este grupo de cristianos que se mantienen al nivel de ritos solamente, sin una vida espiritual de unión  con Dios, el autor contrapone a aquellos que en espíritu y en verdad mantienen una unión profunda, por medio de la fe,  con Dios que habita dentro de sus vidas. A esos el autor los llama adultos.A los adultos se les da el alimento sólido, pues han adquirido la sensibilidad interior y son capaces de distinguir lo bueno de los malo.” Hbr. 5, 14.

        Los adultos son los que están cultivando la experiencia personal de ser conscientes de que Dios habita dentro de sus vidas. La experiencia de saber que el  Espíritu Santo está dentro de ellos y los ama, les da la capacidad de renunciar a su propio yo, y son instrumentos de Dios. Esa intimidad con la presencia de Dios les permite discernir cual es la voluntad de Dios. Les permite darse cuenta qué pensamientos o acciones no están en armonía con lo que Dios quiere o con el amor al prójimo.

        El “alimento sólido” con que se nutren los cristianos adultos es  practicar diariamente vivir en la presencia de Dios, tal como lo hizo Jesús. Especialmente cuando se retiraba a orar a lugares solitarios y tranquilos después de una larga jornada de enseñanza y servicio. Para estos cristianos adultos que entrenan sus facultades con fe y que guardan silencio para poder escuchar a Dios, los sacramentos, especialmente la celebración de la Eucaristía y la lectura de las Sagradas Escrituras adquieren un valor que va más allá  de una simple práctica ritual. 
Cuando el cristiano adulto lee la Sagrada Biblia activa su fe, su tercer ojo, para ponerse en contacto con la palabra viviente que es el Espíritu de Jesús que habita en lo profundo de su corazón. Cuando el cristiano adulto recibe la Eucaristía adquiere clara consciencia de que el Dios que habita en el,  habita también en los demás hermanos reunidos en la asamblea eucarística, en su familia, en su trabajo y en los que no creen.

Los adultos, son aquellos que han aprendido mediante la oración, pero especialmente la oración contemplativa, a amar a Dios y a sus hermanos. “Si alguien me ama, guardará mis palabras, y mi Padre lo amará, Entonces vendremos a el para poner nuestra morada en el.”  Jn. 14, 23.

Otro ejemplo de esos seguidores de Jesús que son adultos, son los Cristianos de Roma. En la carta a los Romanos, capítulo 8, Pablo nos informa que en esa comunidad cristiana, existe una profunda fe en la presencia del Espíritu Santo. Esos cristianos permiten que el Espíritu Santo los guíe. Tal información es un serio indicador que ellos practicaban la oración contemplativa. “Ustedes ya no están en la carne, sino que viven en el Espíritu pues el  Espíritu de Dios habita en ustedes. Si alguno no tuviera el Espíritu de Cristo, este no le pertenecería. Pero Cristo está en ustedes…Y si el Espíritu de Aquel que resucitó  Jesús de entre los muertos dará también vida a sus cuerpos mortales por medio de su Espíritu, que habita en ustedes.”  Rm. 8, 9-11.  La palabra carne no se refiere a la fornicación necesariamente sino que significa toda inclinación de nuestras mentes y voluntades que no están en armonía con la voluntad de Dios o que perjudican a los demás.

El Espíritu Santo habita en nosotros, y la forma más poderosa de ponernos en contacto con el Divino Espíritu es mediante la fe y como dice San Judas Tadeo en su carta, “Oren en el Espíritu Santo.” Jud. 1, 20.  Orar en el Espíritu Santo quiere decir ponernos en silencio interior, calmar nuestros pensamientos y nuestras imaginaciones para poder escuchar la voz del Espíritu Santo.
       
        Muchos de los Cristianos de Roma practicaban  la oración contemplativa además de la oración oral. En el mismo capítulo 8 Pablo le dice a los cristianos de Roma: “Somos débiles, pero el Espíritu viene en nuestra ayuda. No sabemos cómo pedir ni qué pedir, pero el Espíritu lo pide por nosotros, con gemidos inefables. Y aquel que penetra los secretos más íntimos entiende esas aspiraciones del  Espíritu, pues el Espíritu quiere conseguir para los santos lo que es de  Dios.” Rm. 8, 26-27.

        Estas palabras de San Pablo sólo tienen sentido en el contexto de una comunidad que practíca la oración contemplativa basada en la fe. Por revelación de Jesús sabemos que el Espíritu Santo habita siempre en nosotros. Y los cristianos de Roma vivían la fe de esa gran realidad. Para ellos el Espíritu Santo era el paráclito, que en griego puede significar intercesor, abogado o interprete.  Ellos sabían que el Espíritu Santo está siempre intercediendo por nosotros e interpretándonos las enseñanzas de Jesús desde lo más profundo de nuestros corazones. Jn. 14, 26. Esa continua oración del Divino Espíritu es más poderosa que nuestras oraciones individuales.

        Por eso es tan importante guardar silencio ante la presencia del Espíritu Santo, dejar a un lado nuestros propios pensamientos e imaginaciones y con fe tener la certeza que el Espíritu Santo sabe lo que necesitamos. Mt. 6, 8.

        San Pablo cataloga también a los cristianos de la Iglesia de Corinto en dos categorías: los que viven como personas carnales y los que viven como personas espirituales o perfectos.  Los carnales, son aquellos que se dejan guiar por pensamientos y sentimientos que no estás en armonía con la voluntad de Dios. San Pablo los llama: “niños en Cristo. Les di leche y no alimento sólido, porque no estaba a su alcance, ni siquiera ahora, pues continúan siendo carnales.”  1 Cor. 3, 1-4. Da la impresión que estos carnales se conforman con los ritos externos o personalidades. Algunos de esos cristianos se declaraban partidarios de  Pedro y otros de Apolo. No se percataban del mensaje central que tanto Pablo como Apolo predicaban. Este comportamiento establecía rivalidades y divisiones que afectaban a las comunidades cristianas.

        En cambio con los perfectos o espirituales Pablo les habla de una sabiduría que no viene de este mundo. Les habla no en términos de la sabiduría humana sino si no de una sabiduría divina que viene del Espíritu Santo. “Es verdad que con los perfectos hablamos de sabiduría, pero es una sabiduría que no procede de este mundo ni de sus poderes, que están para desaparecer. Enseñamos el misterio de la sabiduría divina, el plan secreto que estableció Dios desde el principio para llevarnos a la gloria.” 1 Cor. 2, 6-7.  Este grupo de cristianos adultos son los que practican la oración contemplativa u oración en el Espíritu santo. Ese tipo de oración contemplativa es el que nos permite, por la fe, captar las realidades espirituales  que el Espíritu Santo manifiesta.  Esos cristianos adultos son los que al principio o de nuestra era y hoy en el siglo 21 tienen la “forma de pensar de Cristo.” 1 Cor. 2, 16. 
       
        Pensar como Cristo quiere decir renunciar a nosotros mismos, a nuestros propios pensamientos e imaginaciones y permitir que el mandamiento del amor a Dios y a nuestros hermanos impere en lo que pensamos, decimos o hacemos. Entonces, dice Jesús: “Mi Padre y yo vendremos a él para poner nuestra morada en él.” Jn.14.23.

        Cuando renunciamos a nosotros mismos nos hacemos instrumentos del Espíritu Santo y Dios nos usa para hacer su obra. Lo mismo que Dios hizo con Jesús. Eso significa ser un cristiano adulto. Cuando permitimos que el Espíritu  Santo actúe usándonos como sus instrumentos entonces tenemos la sabiduría que viene de Dios y no de este mundo.

        En la carta a los cristianos de la Iglesia de  Efeso
Pablo usa términos como “llegar a ser el hombre perfecto,” “alcanzar la madurez en la plenitud de Cristo,” que no tendrían sentido sino en el contexto de una comunidad que está practicando la oración contemplativa u “oración en el Espíritu Santo.” Este tipo de oración ayuda a los cristiano de Efeso a vivir en la unión con Cristo que los capacita para contribuir efectivamente en la construcción de una iglesia de piedras vivas.  Cristianos que sean capaces de compartir su fe con los que no son cristianos para que reciban el conocimiento de Cristo  por el bautismo.

        Los cristianos de  Efeso deben continuamente trabajar para lograr la perfección de un seguidor de Jesús. Por medio de los dones del Espíritu Santo y de sus carismas el
Espíritu Santo, “Prepara a los suyos para las obras del ministerio en vista de la construcción del cuerpo de Cristo; hasta que  todos alcancemos la unidad en la fe y conocimiento del Hijo de Dios y lleguemos a ser el hombre perfecto, con esa madurez que no es otra cosa que la plenitud de Cristo. Entonces no seremos ya niños zarandeados y llevados por cualquier viento de  doctrina o invento de personas astutas, expertas en el arte de engañar.”  Ef. 4, 12-15.

        Sólo siendo conscientes de la verdad  que es la presencia de Dios en nosotros, por medio de la oración contemplativa, podremos crecer hacia el hombre perfecto que se alimenta con la comida sólida de la presencia del Espíritu Santo. 

        Pablo pide también a los cristianos de Efeso que “Deben despojarse del hombre viejo al que sus pasiones van destruyendo…y renovarse por el espíritu desde dentro. Revístanse pues, del hombre nuevo, el hombre según Dios que él crea en la verdadera justicia y santidad.” Ef. 4, 22-24.

        Tanto el despojarse de la persona vieja como revestirse de la persona nueva indica un proceso continuo en el seguidor de Jesús. Ese proceso comienza con el bautismo y conocimiento de Jesús y debe reactivarse mediante la oración en el Espíritu Santo. La persona nueva es creada por Dios en verdad, justicia y santidad. Estos atributos se refieren a la presencia del Espíritu Santo en nosotros. Al renunciar a la persona vieja y revestirnos de la persona nueva mediante la constante oración en el  Espíritu Santo, permitimos que Dios nos use como instrumentos suyos. Es  Dios actuando por medio de nosotros.

        Esta disponibilidad de nuestro ser a la voluntad de Dios es la única forma de realizar el mandato de Jesús: “Por su parte, sean perfectos como es perfecto el Padre de ustedes que está en el cielo.” Mt. 5, 48. Sólo Dios es perfecto, pero al ser conscientes de su presencia en nosotros que es la verdad, la justicia y la santidad nos hacemos participes de las cualidades de Dios.

        Pablo le dice a los cristianos de Colosa, iglesia fundada por él, “ustedes se despojaron del hombre viejo y de sus vicios y se revistieron del hombre nuevo que no cesa de renovarse a la imagen de su Creador hasta alcanzar el perfecto conocimiento…Pónganse, pues, el vestido que conviene a los elegidos de Dios, sus santos muy queridos.”  Col. 3, 9-12.  Para estos Cristianos Colosenses la continua renovación interior es un proceso en continuo crecimiento. Esa renovación interna está basada en el conocimiento de Dios que solo se realiza por medio de la fe y la oración en el Espíritu Santo. En la experiencia  de la presencia de Dios.    Es un conocimiento que radica no en la inteligencia sino en el espíritu del creyente por la fe. Ese es el alimento sólido del que habla San Pablo.

        Al final de la carta a los Efesios Pablo les dice que la única forma para ser fuertes es la oración constante. “Vivan orando y suplicando. Oren en todo tiempo según les inspire el Espíritu. Velen en común y perseveren en sus oraciones sin desanimarse nunca, intercediendo a favor de todos los santos, sus hermanos.”  Ef. 6, 18. Este tipo de oración en el Espíritu, quiere decir, ser conscientes de la presencia del  Espíritu Santo por medio de la oración contemplativa, basada en la fe. El Espíritu Santo está continuamente intercediendo por nosotros desde lo más profundo de nuestros corazones. Rm. 8, 26. San Judas Tadeo recomienda también a los cristianos de todas las iglesias, “orar en el Espíritu.”

        Finalmente, a los cristianos de Tesalónica Pablo les dice en su primera carta: “Todos ustedes son hijos de la luz e hijos del día: no somos de la noche ni de las tinieblas.” Tes. 5, 5. Esta poderosa afirmación de  Pablo corresponde a las enseñanzas de Jesús de que por el bautismo los cristianos de Tesalónica recibieron la luz del Espíritu Santo y son iluminados interiormente mediante la oración contemplativa.  Así como Jesús, en quien brilla a luz del Padre  encarnado en El,  lo hace ser la Luz del mundo, los seguidores de Jesús son también la luz del mundo porque Dios está habitando en ellos. Mt.5, 14-16.

        San Juan nos enseña que Dios es luz. Y la razón por la cual nosotros somos luz del mundo es porque Dios, que es el Espíritu Santo habita en nosotros, está siempre presente en nosotros y más aún, nos ama.  Y   esa Luz verdadera ilumina a todo ser humano. Jn. 1, 3-12.  Los seguidores de Jesús tienen la obligación de hacer que esa luz brille y sea vista por los que nos rodean. Y la forma de hacerlo es pensando, diciendo y haciendo las cosas que hacen felices a nuestros prójimos. Eso es el amor. Mt.5, 15-16. Nuestro prójimo son todas las personas con quienes vivimos, nuestros vecinos nacionales e internacionales y las personas con quienes trabajamos.

        El cristiano tiene que ser consciente de la presencia de esa Luz del Espíritu Santo que habita en nosotros mediante la oración, especialmente la oración contemplativa.

        El mismo Espíritu Santo que ayudó a los Cristianos de Tesalónica, Corinto, Filipo, Roma y Efeso a ser luz del mundo en sus comunidades está presente hoy en nosotros, para ayudarnos a ser luz en las comunidades del s. XXI.






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02 marzo 2013

La Gracia en mi vida - Laura

En éste último tiempo, también me voy dando cuenta de la significación del dar Gracias, con la Gracia...   La Gracia en mi vida...

Tuve tantas experiencias, y cuántas sin darme cuenta... Sólo el hecho de abrir los ojos cada día y sentirme respirar...el primer rayo de sol al abrir la ventana!

El más significativo, quizás, tiene que ver justamente con la vida...pulsando por vivir.

He nacido muy prematura; con 1 kg y las peores expectativas. En una época (hace 47 años) donde no había tantos adelantos médicos.- Fue muy trabajoso salir adelante; pero crecí muy bien y casi sin problemas.- Gracia pura!!

Luego de ese gran paso, he tenido muchas vivencias (buenas o no tanto) pero siempre con la gratuidad del Amor de Jesús.-

En los momentos más ásperos y oscuros, es donde aprendí a sentir la Gracia, a confiar!! A pesar de mi inseguridad...

Quisiera expresarme más claramente; la hondura del espíritu me es difícil de expresar.

Estoy atenta a sus mensajes. Gracias!!!

Bendiciones. Paz en sus corazones.


Laura
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28 febrero 2013

El fruto del amor de Dios en la meditación....Patricia Di Marzio

El fruto del amor de Dios en la Meditación es saberse cada día más amado, confiado y a la espera de algo mejor! 

Él me revela a mi misma, y eso en la práctica se transforma en lo mejor que puedo dar a los demás.

Qué Dios los bendiga con su Amor misericordioso!


Patricia



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18 febrero 2013

¨Pero la más grande de todas es el Amor" - Susana Carosella

Me llego profundamente la carta del Padre Main, donde dice nuestro origen está en el amor y nuestra culminación está en el amor porque solamente el amor sabe, me recuerda Corintios 1,cap 13, Vs.13 " Nos quedan tres cosas:la fe, la esperanza, el amor.  


"PERO LA MÁS GRANDE DE TODAS ES EL AMOR".
Si todos comprendieramos estas palabras, seriamos mejores y muy felices.-

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15 febrero 2013

La Oración es el Movimiento del Espíritu Santo - Lucía Gayón

Meditación Cristiana, Oración Centrante, Oración del Corazón, Oración en Silencio - son los caminos que nos llevan a vivir y a realizar la Oración Contemplativa.

La Oración es movimiento es el mismo Espíritu Santo en acción - porque la vida no es estática, porque nos percatamos de la esencia a través de la forma, a través del símbolo y de la señal. La palabra sagrada de nuestra meditación es el símbolo sagrado como lo es el agua para el Bautismo o el pan para la Eucaristía.

Señales de Amor, finalmente....





Lucía Gayón


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Testimonio de Patricia Di Marzio

Hola Lucía, que buenas tus palabras, yo ahora estoy descubriendo todo un camino espiritual desde Jesús, que pareciera que antes solo se quedaba en el dogma de la Iglesia, que  es totalmente válido, necesario y formador, pero lo espiritual paradojicamente quedaba medio relegado. Por suerte y gracias a Dios estoy encontrando sacerdotes que van por ese camino y al transmitirlo en cada Homilía te dejan pensando y sobre todo sintiendo más a Jesús Vivo, culminando con la sagrada Eucaristía que es el verdadero alimento, "Yo soy el camino, la Verdad y la Vida" como Él mismo dijo.  Respecto a mis meditaciones, a veces pareciera que estoy todo el día meditando, con Jesús allí acompañándome y además me tomo otros momentos del día para estar más conectada, tal cual como me decís vos, sin recetas, relajándome en mi forma de llegar a ese estado. Creo que voy bien!!


Patricia Di Marzio


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11 febrero 2013

Cuando la llama del llamado se debilita - Lucia Gayon

A veces podemos sentir como que la llama del llamado se atenúa, o se debilita.  A veces no sentimos a Dios, o baja nuestro entusiasmo, o no vemos los resultados que esperábamos, a veces, desfallecemos.

Percatarnos de este estado y de dejarnos sentir reconociendo lo que nos ocurre, es un momento de Gracia.  Pero, ¿qué hacer cuando me siento así?  

Creo que es importante abrazar el momento difícil, la tristeza, la desilusión, el sentimiento de abandono -  ayuda también el poder expresarlo,comunicarlo a alguien de nuestra confianza.  

Es importante reconocer que es un momento de Gracia porque es en lo ordinario de nuestra humanidad que ocurre lo extraordinario de la divinidad.    Alabar ´ese´ momento  permite percatarnos que la Gracia penetra en nosotros.

Por eso volvemos a nuestra meditación diaria - para que entre los fragmentos de lo que nos duele o lo que desanima, se haga presente el momento de Amor - lo único que nos purifica y que nos salva.
 
 
 
Lucía Gayón
 
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10 febrero 2013

Navega Mar Adentro - Artículo compartido por Clarita

Todos los domingos el padre Rafael Del Blanco escribe en el diario y por supuesto que soy lectora habitual de sus expresiones.

Fijate que mientras leía hoy me vino a la mente tu nombre y me dije porqué no compartir tan lindo testimonio. 


Realmente el mar es una de las maravillas dadas por el Creador para que admiremos; particularmente  su movimiento me transporta la mirada hacia ese horizonte de calma pero también de fortaleza y coraje que Dios en su presencia transmite. Así lo inconmensurable se transforma en Presencia, Principio y  Final de su Amor Incondicional.

Son momentos vividos tan armoniosamente que mi corazón se desnuda de todo ego, de toda razón para vibrar en un estado de solo EL.


Nuevamente Dios derrame bendiciones.


AVEGA MAR ADENTRO
del Padre Rafael Del Blanco, columnista del diario Norte de la ciudad de Resistencia (Chaco – Argentina), domingo 10 de febrero de 2013

Navegábamos desde las islas del Rosario, mar adentro, y hacia las costas de Cartagena de Indias, en Colombia. Estuve al menos una vez en mi vida mar adentro, en un viaje que no fue tan apacible porque teníamos un mar muy agitado. La barca era agitada por las olas en un espectáculo estremecedor ya que el mar parecía un monstruo cuyas olas con sus crestas embravecidas parecían querer devorarnos; en cualquier lugar donde depositábamos la mirada veíamos olas; estaban atrás, adelante, a la izquierda, alla derecha, olas inmensas, como muros que se levantaban, amenazadoras contra la barca. Ésta, con sus motores en máxima potencia, trepaba las olas para descender violentamente, cayendo aveces en el vacío, y otras, como galopando entre las lenguas de agua que por momentos parecía estar a punto de aplastarnos.
Afuera de la barca, las ráfagas de viento rugían como truenos y movían las aguas hasta expulsar a los peces fuera de la superficie, peces de todos los colores y dimensiones volando por  los aires; era un espectáculo al mismo tiempo maravilloso y de terror, porque estábamos muy asustados en medio de ese inmenso mar agitado.

Cerrábamos los ojos y en medio del temor, con esperanza, suplicábamos a Dios que nos llevara a la costa para que la barca llegara al puerto y a tierra firme.

¡Qué pequeños nos sentíamos frente al poder de la naturaleza!, barquito de papel, necesitados de Dios en medio de la tempestad. Este viaje épico que tuvo final feliz, se transformó en la gran metáfora de mi vida.
Un día cualquiera el Señor se aproximó a mi orilla que estaba desolada y triste. Igual que Pedro, Santiago y Juan, yo también escuché aquella sugestiva invitación:

“Navega mar adentro y hecha las redes”.

Sin entender mucho lo que significaba esa invitación, decidí aceptar esa propuesta y remé mar adentro con mis frágiles y humildes redes.

Casi después de veinte años de navegar en ese mar, he tenido las más variadas experiencias, que tienen que ver con la vida y con el ejercicio de mi ministerio sacerdotal. He atravesado por mares calmos, plagados de la serenidad y de la hermosura, donde era tan sencillo contemplar el misterio del amor de Dios; me he encontrado también en mares tormentosos, surcando tinieblas, sin observar ni una sola estrella y a tientas remando en la oscuridad; he sentido en tantos tramos de este viaje  el trueno intimidante de mis dudas y de mis miedos, que como ráfagas amenazantes ponían a mi viaje grandes interrogantes sobre la posibilidad de llegar a destino.

No hay puertos ni costas que se avizoren cuando vamos navegando en medio de la tempestad y de las tinieblas. He surcado también los mares del gozo, de la plenitud, de la nostalgia, del fracaso, de la contradicción y el Señor ha estado siempre conmigo. Seguro timonel de mi frágil barca de papel, Jesús ha viajado siempre conmigo. Él fue el conductor, nunca fui yo el protagonista de ese viaje. Él fue la brújula, el timón y la gran vela empujando mi existencia hacia el puerto seguro de su amor.

Y seguimos remando, y seguimos amando, los dos juntos. porque la historia del hombre no es nunca “de a uno”, sino “de a dos”, “yo y mi Dios”, la cosa es “entre nosotros dos”.

El presente de este viaje en este tiempo es calmo, muy mar adentro y tan sobreabundante en la pesca; sé, sin embargo, que el mar puede levantarse de nuevo en cualquier momento y sacudir la barca de papel que navega mar adentro del misterio de Dios.

También sé, que luego de casi veinte años de una aventura inolvidable, nada, nadie, nunca podrá sacar a Dios de mi vida; ni Él a mí; ni yo a Él. Es una cuestión de amor, es una cuestión de honor, y, por sobre todas las cosas, es una cuestión de fe.




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08 febrero 2013

Testimonio de Carmen María Magdalena Martorella Nelli

Te hago llegar mi comentario acerca de la práctica de la meditación. Yo encontré en ella algo que hace mucho buscaba, sin saber qué era. A mi me gusta mucho todo lo relacionado con el acercamiento a Dios mi creador, y además de la Santa Misa, la celebración de la Palabra y recibir la Comunión, buscaba algo más, una forma de acercarme o de vivir la espiritualidad con mayor profundidad. Asistí a Misas Carismáticas, grupos de oración ante el Santísimo Sacramento y reuniones para profundizar la Fe y el conocimiento. Lo que buscaba lo encontré en la práctica de la oración silenciosa. Siento la necesidad de ponerme un poco por día en la presencia de Dios que está en mí y en todo el universo, en cada lugar y cada persona creada por su Amor. No hablo de visiones ni de mensajes especiales. Lo que recibo se podría representar como la exposición a la luz que nos da energía. Solo me llamo a silencio, a quietud y me pongo a su santa disposición. Y de esos minutos extraigo la paz y las fuerzas para seguir haciendo lo que Él dispuso para mí en ese día. Ese ratito es para mí y deseo disfrutarlo en la más absoluta intimidad, en mi interioridad, y hacerlo de otra manera se convertiría en una más de las prácticas piadosas que conozco, una mejor que otra, pero esta me sedujo porque me permite entrar en soledad a lo más profundo de mí misma. Demás está decir que las reflexiones que me mandas me ayudan muchísimo a proseguir en el camino emprendido. ¡El Señor te retribuya ampliamente por tu apostolado!  Yo te envío mis más afectuosos saludos, me uno a tí en tus oraciones y permanezco en Cristo.



Carmen


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16 enero 2013

Un compromiso - Eduardo Noboa

Me estoy preguntando qué pasaría si además de reconocer el reino de Dios dentro de mí, me planteo que estoy dentro del Reino? ¿Se puede hacer esta reflexión, se puede vivir así?
Más allá de reflexionar, es decir de articular pensamientos a manera de proposición, creo que es posible vivir en Dios, en Su Amor y Su Paz. El compromiso de pasar de una vivencia interior a una exterior del Reino de Dios es lo que permite como dice el Padre John Main "traer el poder de la realidad más pura a nuestra vida cotidiana". La experiencia de Dios en el instante actual, en el ahora es más que una creencia mental, y nunca podrá ser explicada en palabras, pero es la Verdad del Evangelio que está destinada a hacerse real en la cotidianidad, en cada encuentro.


"El Reino de Dios se acerca...está dentro de tí y entre nosotros...", por lo tanto estamos y somos dentro de Él.
Eduardo


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Más que pedir... - Lucía Gayón

Nos enseñaron que la oración consistía en pedirle cosas a "diosito". Nos cuesta trabajo la oración contemplativa porque pensamos que si no le pedimos cosas a Dios, entonces no es oración. Meditar es dar un paso de confianza en que aceptamos no tener que pedir ni para nosotros ni para los otros. Aprendemos a confiar en que Dios-Amor es en nuestro ser y que al estar quietos y en silencio, El se hace presente. Consecuentemente su Amor se va irradiando en nosotros y es así que nosotros podemos hacernos presentes con los otros, irradiados de su Amor! Meditamos?


Lucía Gayón


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Alegría - Inma Martí

A veces tenemos sobredosis de palabras. En el trabajo, en casa, en la calle, en la televisión, en las celebraciones religiosas… Está muy bien escucharlas, está muy bien reflexionar sobre ellas… pero en el fondo, lo que anhelamos es un Encuentro.

Me siento en silencio y acallo mis excesos de palabras. Las palabras que traigo me han llegado de otros, de mí misma, de mi biografía, de mis conflictos, de mi falta de aceptación. Entonces necesito de nuevo CREER que se da el Encuentro en el Silencio. Las palabras, tarde o temprano, me separan de los otros, me separan de mí.

La única Palabra que me unifica es la que Dios pronuncia para mí: "TE AMO, así como eres, amo a cada criatura como es. Yo soy el que soy, tú eres en mí, todo es en mí". (La paradoja es que para expresarlo de alguna forma debo poner palabras en algo que no las tiene: el Amor, Presencia Eterna en mí, en todo lo que existe, se encarna y nace como un niño más, viene a compartir mi vida…)

Y nace en mí la Alegría: Porque Alguien que me ama, alguien que es el Amor en mí, ha venido a decirme quién soy en verdad.

Con un gran abrazo y mis mejores deseos. Nos unimos en la meditación diaria.

 
 
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Razón - Experiencia - Lucía Gayón

Cuando empezamos a meditar, queremos tener muchas respuestas sobre lo que es esta práctica, cómo se hace, qué tan frecuente, si podría yo comprometerme en mi ocupada vida, para qué sirve, para que me servirá. Me dará soluciones? Si medito diario, Dios se pondrá contento conmigo y me concederá lo que le pido? Incluyendo lo que le pido a Dios sobre otras personas. Estaremos un tiempo analizando si nos conviene meditar. Pero si finalmente nos atrevemos a simplemente iniciar nuestra meditación, o re-iniciar - entonces la experiencia misma, no solo nos dará las respuestas que buscamos, sino que nos llevará a vivir la experiencia más importante de nuestra vida.
 
 
Lucía
 
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02 enero 2013

Manantial Interior - Inma Martí Seves

En la vida nos ocurren muchas cosas.  A veces nos desgastamos, nos quedamos sin energía.  Cuando aparece un amigo, entonces nos sentimos recuperados.  El amigo, la amiga, es capaz de aliviar nuestro dolor, de aligerar nuestro paso cansado.  Su presencia me devuelve la confianza en mí misma que había perdido.  Porque con él, con ella, no necesito aparentar y además descubro que en realidad no tengo que aparentar nada ante nadie.  De este encuentro nace la Gratitud como un manantial en mi interior.  Todo en mí renace con vitalidad.

Jesús ha venido para ser nuestro amigo.  Lo recibo así en el silencio de mi corazón.  Donde él me está esperando para enseñarme a sanar todas mis heridas.  En el Silencio aprendo a convivir con Él.  En el Silencio, en su Presencia, nace su manantial de vida en mí. 

Con un gran, sincero, abrazo.  Seguimos unid@s cada día en la meditación.




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Meditación Diócesis de San Martín, Prov. de Buenos Aires, Argentina

El grupo Meditación en Parroquias se inició en áreas que corresponden a la Diócesis de San Martín, Provincia de Buenos Aires, Argentina. Hemos participado y participamos de estos grupos en las siguientes Parroquias: Nuestra Señora de la Medalla Milagrosa, Nuestra Señora de La Merced, San José Obrero, en Caseros-Santuario Eucarístico Diocesano, Nuestra Señora de La Merced, en Villa Ballester-Catedral de San Martín-Nuestra Señora de Luján, en San Andrés-Parroquia Santa Teresita, en Saenz Peña.  
Nos reunimos una vez por semana, compartiendo la práctica de la meditación-oración contemplativa, así como lecturas apropiadas, arraigados en la tradición de los Padres del Desierto y de los grandes místicos de todos los tiempos. Nos acompañamos en el crecimiento, fortaleciendo la perseverancia en este camino espiritual profundo, que nos va conduciendo al desapego de las viejas estructuras que nos paralizan, a unificar la oración y la vida, estando presentes en lo cotidiano y en oración constante en medio de ello, a ir descubriendo la ermita interior que somos.
Si te encuentras en la posibilidad de conocer a este grupo, contacta a Adrián: automatasprogramables@gmail.com, o a Blanca: blancavalloni@yahoo.com.ar,  quienes te informarán de los horarios en esas parroquias. 
Si te encuentras lejos de esta región, estás invitado a conocer y participar en el grupo http://www.facebook.com/groups/142997902484557/de Facebook.
También te dejamos la dirección de nuestro blog:
 


Blanca Valloni



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26 diciembre 2012

Mensaje de Navidad de Inma Marti Seves

En medio de tareas que terminar, personas a las que atender, nuevos retos y horizontes abiertos, en medio de encuentros, saludos y despedidas, programaciones, desprogramaciones, recuerdos y nostalgias, éxitos, retos y pequeñas cotidianas frustraciones en medio de un hondo deseo de amor!  queremos volver a nuestra hondura en silencio, aunque a veces ni podamos percatarnos de ello. 
Entonces escuchamos la llamada que nos es familiar, dentro, sin palabras.  Dejamos todo y acudimos junto a la cuna improvisada que ha preparado María para su Hijo.  Allí descansa un bebé.  Allí soy invitada a descansar junto a Él.  Y cada día que se me regala estoy buscando el primer momento, aunque sólo sea por unos minutos.  Todos estáis presentes conmigo, en la Presencia que es Vida y Amor.  Que se hace nuestro por los cinco sentidos corporales y nos llena de ternura para dejarnos llevar.  Silencio.  Maravilla.  No le exijo nada, no espero nada.  De su plenitud todos hemos recibido gracia tras gracia.  Creceré junto a Él, simplemente escucho y me dejo guiar... 
¡¡Feliz Navidad en el día a día!!

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25 diciembre 2012

Mensaje de Navidad - Flor Yaneth Aguirre Medina

!!feliz navidad!! a todos los meditadores, gracias por sus testimonios.
la fiesta de la navidad, muestra el amor de Dios derramado sobre la tierra. "GLORIA A DIOS EN EL CIELO Y EN LA TIERRA PAZ A LOS HOMBRES DE BUENA VOLUNTAD"
la Encanacion, es la gran revelacion de ese Dios que se hace como nosotros, es contemplar la generosidad de Dios que no se queda con nada. y nos hace a nosotros en Jesus SER EN EL.
 
¡¡BENDICIONES!!QUE DIOS NOS DE LA GRACIA DE COMPARTIR SU BENDICION, CON OTROS.
 
 
 
 
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24 diciembre 2012

Mensaje de Navidad de María Paz Camús

Esta noche pasamos de la creencia que nos nace un Salvador a la Fe de Ser Amor en Él. Pasamos como dice el Padre Main al Momento de Cristo !!!!

En un sólo corazón en Él.


María Paz Camús


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Mensaje de Navidad de Ceci Sosa

Hola te les dejo esta pieza exquisita, del Requiem de Faure. Felicidades!


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Mensaje de Navidad - Lucia Gayon

En la Oración de Jesús, manifestada en nuestra meditación, entramos al misterio del pesebre:  en aquello que se da en silencio, en lo simple, en lo inesperado, en lo intangible, en lo indefinible  

Entramos a su  pesebre - a la dimensión de la Gracia, de lo inmortal, de lo posible y de lo imposible.  De todo aquello que solo se da en la Realidad de su Amor real.


Lucía Gayón


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23 diciembre 2012

Mensaje de Navidad de Javier Gándara Romero

Ir en el sendero de la Meditación Cristiana me lleva hacia el expandido horizonte de la navidad en el corazón. Alimentando el ser interior en el caminar, en el descansar, en meditar, contemplar, andar; andar en la conciencia del momento eterno del aquí y el ahora.  Permanecer y aceptar el regalo del momento a momento, el paso a paso, experiencia tras experiencia y expander el reino de un sentimiento compartido en el silencio de la unidad, a través de en proceso de alumbramiento para la visualización de una mejor claridad de Luz en la grandeza y gozosa paz de nuestro bien amado señor Jesucristo; la plena energía Crística en un desprendimiento hacia la totalidad del reino del amor. Amanse los unos a los otros.
No vamos solos en el sendero, todos de alguna manera estamos viviendo y compartiendo la forma trascendente de la vida. Amando más  y mejor a nuestros semejantes y a nuestro prójimo en ese andar hacia lo divino.
Saludos a todos los meditadores cristianos.



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Mensaje de Navidad - Maria Cristina Vazquez Sayans

ES MI DESEO QUE ESTA NAVIDAD ESTEMOS TODOS LLENOS DE BENDECIONES, PARA REALMENTE PERMANECER EN SU AMOR!!

LOS QUIERO AMIGOS VIRTUALES MEDITADORES!!!!
EN PAZ



CRIS 


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Mensaje de Navidad de Griselda Furfaro

Que la luz del Señor nos ilumine cada día!
Que seamos testigos de su amor y multipliquemos sus bendiciones....


Griselda Furfaro


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Mensaje de Navidad - Guadalupe Arias

"SEÑOR  MI DIOS, QUE  GRANDE  ERES Y COMO  CONSTRUYES TU CASA  EN  LOS HUMILDES DE  CORAZON!
 
 ERES TU  EL  QUE  ELEVA A  LOS  INDIGENTES  Y  ERES  SU  GRANDEZA.
 
                                                        (  Confesiones 11,31)
 
                                                         SAN  AGUSTIN
 
 
 
 
                                                Feliz Navidad  y  Prospero   año  nuevo  2013
 
 
 
 

22 diciembre 2012

Dios para ti? Alberto Testa

Dios para ti?
Dices que no encuentra a tu Dios,
Porque no lo encuentras,
En la forma de cántaro o guijarro,
Que esconden aire  o sendero.
Que no lo ves en el espejo,
Porque crees que el espejo,
Es solo vidrio lijado
Sin comprender que eres
Alma pulida y espejada.
Te imaginas que El eres tú,
Si darte cuenta que tu eres  El,
Crees que necesitas
Colgarle la palabra árbol,
Para que el árbol vital respire,
Crees que Dios no existe,
Porque te han dicho que Dios
Está para la venta y el negocio,
No te compres lo que dicen Mercaderes,
Observa sus silencios plagados de ruidos,
Llenos sus roperos de cosas,
Que no tienen espacio para lo nuevo.
Experimentan y controlan,
Y quieren atrapar a la luz,
Y no pueden controlar,
Entonces, dicen, la luz no existe.
No es la pulpa del beso,
Es la ternura en sus poros.
No es el creador del brillo,
Es la luz que abre espacio.
Me basta  ver la  chispa
De tus ojos inquietos,
O vivenciar este inhalar
Para saber que Dios
Es más grande que nuestro Dios,
Y que buscamos en el ojo de aguja,
La ternura tejedora de telar.
No creo en Dios
Creo en algo más grande,
Que los niños saben,
Y los hombres olvidamos.
 
 
 
 
 
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La Navidad y la Vida - Blanca Valloni

Se suele decir que la Navidad no es algo que celebramos en una fecha determinada, sino que ocurre en cada momento de la vida, siempre que estemos abiertos y dispuestos a dejar que nazca Jesús en nuestro corazón. Esto se ha dicho tantas veces... Pero... ¿Somos conscientes de ello? ¿Saboreamos la Vida que Jesús nos da, y su Presencia constante? ¿Experimentamos en nuestra vida la Navidad, o nos quedamos en la superficie?
En verdad Jesús nació, recorrió el camino de su vida histórica, y murió. Eso ocurrió en un momento determinado del tiempo cronológico. Pero sabemos por la fe que no terminó todo ahí, sino que Jesús resucitó, y entonces está vivo. Cristo es la Vida y está en la vida. Aquí y ahora.

La Navidad es una Fiesta en que se celebra la Vida. Y la vida Es, a cada momento.

La oración profunda y silenciosa nos conduce a estar más atentos y presentes a la Realidad del momento presente, y aquí está Él. Y si está Él, o sea, si somos conscientes de Su Presencia, entonces la vida misma es una fiesta, pase lo que pase.
Vayamos caminando con sencillez hacia aquello que se revela en el Pesebre. Recorramos el camino de la simpleza, y aquello que parece que no brilla ni hace ruido, si lo apreciamos tal cual es, nos descorre el velo de la Felicidad y la Paz, la Vida abundante que Jesús nos regala.
No obtenemos la Vida si nos quedamos en nuestra estrechez, si no morimos al "yo" que hemos hecho en nuestra mente, si no tomamos "el sendero de las nadas", como decía San Juan de la Cruz.
¡ FELIZ NAVIDAD PARA TODOS !


Blanca Valloni

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Mensaje de Navidad de Grisleda Santiano


Estrella" UNA MULTITUD DEL EJERCITO CELESTIAL ALABA A DIOS DICIENDO>: ¡ GLORIA A DIOS EN EL CIELO Y EN LA TIERRA PAZ A LOS HOMBRES QUE DIOS AMA, ALELUYA!!"Estrella


EN ESTE TIEMPO DE ESTA GRAN CELEBRACIÓN DEL NACIMIENTO DE NUESTRO SEÑOR, QUISIÉRAMOS HACERLES LLEGAR, CON TODO NUESTRO MÁS SINCERO AFECTO, UNA

 ¡¡¡MUY FELIZ NAVIDAD"!!!! Y UN PRÓSPERO AÑO NUEVO!!!
ES EL DESEO QUE NACE DE LAS PROFUNDIDADES DE NUESTRO CORAZÓN, SIEMPRE UNIDOS EN ORACIÓN,  LOS LLEVAMOS CON NOSOTRAS DONDE VAMOS, SIEMPRE ESTÁN PRESENTES  UNIDOS CON JESÚS Y LA VIRGEN SANTÍSIMA.
ESTA NAVIDAD, LES ACOMPAÑAMOS EN LA ORACIÓN, CON TODO EL CARIÑO QUE SE MERECEN.

QUE EL CREADOR Y HACEDOR DE TODO BIEN, LES CONCEDA LO QUE GUARDAN EN SUS CORAZONES, Y NUESTROS MÁS SINCEROS SALUDOS A TODA LA HERMOSA COMUNIDAD.

UN GRAN ABRAZO Y LES QUEREMOS COMPARTIR ESTE HERMOSO HIMNO PARA UNIRNOS EN ESTA FECHA TAN ESPECIAL.

HIMNO

LAUDES

25 DICIEMBRE " TIEMPO DE NAVIDAD"


Desde la aurora naciente asta la puesta del sol, celebremos a Cristo, el Príncipe nacido de la Virgen María. El Verbo, autor de los siglos, se ha revestido de siervo, liberando a la carne con su carne, para que no pereciera lo que él mismo creó.en las entrañas purísimas de la Virgen penetra la Gracia del cielo. y su intimidad guarda  entonces un profundo secreto, que antes desconocia.
ese claustro purísimo súbitamente se convierte en el Templo de Dios y sin conocer varón, concibe, prestando asentimiento, a su Hijo.la doncella da a luz a aquel a quien anunció Gabriel, a aquel a quien Juan, desde el seno materno, presintió en ella.
No rechaza el pesebre ni dormir sobre paja, se conforma con un poco de leche, aquel que, en su providencia cuando se manifiedsta visible a los pastores, el Pastor, Creador de todo.
Gloria a ti, Jesús, que has nacido de la Virgen, y también al Padre y a Espíritu Santo, por los siglos de los siglos.
Amén.

¡ FELIZ NAVIDAD!!!
PARA TODA LA COMUNIDAD

GRISELDA




20 diciembre 2012

Reflexiones sobre la fe - Eduardo Noboa

La creencia es un conjunto de pensamientos cargados con potentes emociones y que llevan muchas veces a “cometer” una serie de actos reñidos con la Verdad, el Amor y la Vida. En otros casos quizá no lleven a comportamientos censurables y generadores de sufrimiento, pero tampoco parecen tener la vitalidad transformadora, quedándose en meras doctrinas o ideologías, al lado de otras.

Por esto, creencia no puede ser sinónimo de fe. La primera está en el nivel de la psicología, de la mente, del discurso o del activismo; en tanto que la segunda está en la dimensión del Espíritu, de lo inefable, del silencio y del Misterio. Mientras aquellas creencias estén más cerca, mayormente insufladas de la Vida interior, mayor potencia y efectividad real tendrán en la existencia concreta, pero si se desconectan, pierden el mismísimo sentido de realidad.

La fe es entonces una certeza que no viene de los datos del intelecto y un sentir que no es movimiento emocional sino algo como sentimiento profundo y quieto. Es el contacto con la Presencia. Y este conjunto, este proceso: me permite ser; recién ahora (en el momento de fe) sé que soy…sé que voy siendo…ya no esta personalidad o esta otra, sólo soy por la Gracia de Dios. Y la fe se profundiza a la par que mi ser se subsume en El Ser de Dios, en Unidad, en Paz y en Amor, todo inefable, infinito y eterno.

Cuando salgo de los momentos de fe, cuando cada día me resbalo y pierdo contacto, todavía mis creencias están firmes, me sostienen en diálogos con la familia y la comunidad (también ellas oscilando entre la creencia y la Fe), hasta retornar a otros momentos donde la Fe es Presencia, donde la Presencia confirma la Fe, y donde en Fe y en Presencia Soy su criatura…suyo por siempre.


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08 diciembre 2012

Sin El, no entendería la vida - Laura Villalobos

A veces nos alejamos cuando nos detenemos en nosotros mismos, en nuestros egos y pretender  nuestra voluntad ante la de  "EL SEÑOR", así estaba yo unos cuantos días, días oscuros de los que sólo LA FE pudo remover, cuando sales de ese sí mismo y buscas dentro de tí ya no tu voluntad sino la de "EL SEÑOR", empiezas a calmar la ansiedad de tu espíritu y ver con claridad que tu mundo no depende tí, depende de ÉL en quien has puesto tu mirada y tu centro.... Mi único pensamiento en los momentos más oscuros era:" Señor... No soy digno que entres a mi casa y  una palabra tuya bastará para".... y allí entraba en   oración con fe a que lo que EL decidiera era lo mejor y que no podía aferrarme a lo que yo quería.....  Quiero compartir ésto porque sin EL no entendería la vida.  Un gran abrazo !!!!
 
 
 
 
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